La gran mayoría de los lectores de cómic americano somos conscientes de que los superhéroes pasaron gran parte de los 90 en una travesía editorial muy difícil. Los dibujantes se convirtieron en grandes estrellas y muchos de ellos siguen hoy en día viviendo de la fama y las rentas conseguidas en esos convulsos años. Marvel y DC perdieron el norte con la aparición de Image y sus series y personajes pasaron por unos años oscuros en los que todo parecía valer por quitar cuota de mercado al resto. La franquicia mutante, que estaba en lo más alto de su popularidad, soportó a guionistas mediocres y dibujantes incapaces que, con demasiada frecuencia, tenían que compartir sus números con otros porque no llegaban a los plazos de entrega. Los pocos autores decentes no fueron bien tratados en muchas ocasiones y acabaron abandonando los diversos títulos. Las tramas se dispersaron y muchas de ellas quedaron diluidas en las diferentes series protagonizadas por los X-Men, dificultando el poder seguir su evolución. Los 90 se fueron y, pese a lo que muchos agoreros han anunciado durante años, la Patrulla X no ha vuelto a tener otra etapa tan complicada desde entonces. Ha habido momentos oscuros, pero para nada comparables con esos años. Tal vez, después de todo, los 90 sirvieron para aprender de los errores.
jueves, agosto 29, 2013
domingo, agosto 25, 2013
LOBEZNO Y LA PATRULLA X: APRENDIZAJE SALVAJE
Con la tontería ya han pasado dos años editoriales desde el fin de Cisma y de la creación por parte de Jason Aaron de la que para mí es una de las series mutantes más frescas publicadas en lo que va de siglo, claro que bien el montón de mierda que suele publicarse en la franquicia X igual tampoco es decir mucho.

El caso es que los números 25 a 28 han sido una mini saga que a un servidor le ha gustado mucho pese a los palos que se ha llevado. Lobezno decide llevarse a algunos de los alumnos más problemáticos por diversos motivos a la Tierra salvaje, allí aprenderán a sobrevivir, trabajar en equipo, depender unos de otros y demás mierdas.
La verdad es que es una buena oportunidad para conocer mejor personajes como Evan, Jia Jing (la nueva Espíritu), el Chico Ojo que por fin resulta útil o Glob que por una puta vez hace algo además de rellenar el fondo de las páginas desde los tiempos de Morrison si no me equivoco. También está Quentin Quire, que es un crak. Este falso inconformista y rebelde sin causa es prácticamente el corazón de la serie, si consideramos que Lobezno es el motor.
Me encanta cómo Jason Aaron hace que estos jóvenes mutantes con potencial para ser tanto héroes como villanos se comporten como adolescentes, y esa es una habilidad que al parecer es difícil de lograr por lo poco que se prodiga en este tipo de colecciones. Pero, claro, no todo podía ser tan fácil y ahí es donde entra Perro Logan.
¿Alguien se acuerda a Astonishing Lobezno & Spiderman? En ella Perro Logan quedaba perdido en la deriva temporal. Pues ahora reaparece. Sé que a mucha gente no le ha gustado esto, pero no entiendo por qué: los viajes en el tiempo son habituales en estos tiempos y ver a Logan enfrentándose a su hermano tiene un punto. Los flashbacks en los que se mostraban las desigualdades entre ambos me han parecido brutales.

Además es una historia con vaqueros, robots y dinosaurios, el friki que hay en mí se ha visto sumamente saciado. Y bueno, me ha gustado y punto no veo necesidad de justificar nada más XD
Encima como aliciente contamos con el recientemente fichado por Marvel Ramón K. Perez, que viene de otros mundillos como el cine y la animación y que me ha encandilado desde la primera página. Narrativamente está años luz por encima de la mayoría de dibujantes actuales.
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jueves, agosto 22, 2013
La Primera Patrulla X
Tomo veraniego publicado por Panini en el que la retrocontinuidad es la estrella, aunque no siempre rellenar esos huecos inéditos sale bien...
Guión: Christos Gage y Neal Adams
Dibujo: Neal Adams
Tinta: Andrew Currie
Colorista: Matthew Wilson
Contiene: The First X-Men #1-5 USA (octubre 2012 - marzo 2013)
PREMISA
LA HISTORIA
VALORACIÓN
Guión: Christos Gage y Neal Adams
Dibujo: Neal Adams
Tinta: Andrew Currie
Colorista: Matthew Wilson
Contiene: The First X-Men #1-5 USA (octubre 2012 - marzo 2013)
PREMISA
Hay autores que han conseguido hacer suyas etapas de determinadas series. En el caso de la Patrulla X, podemos hablar de la etapa Claremont, de la etapa Morrison, de la etapa Alan Davis y, cómo no, de la etapa Neal Adams que hace relativamente poco Panini recopiló en el tomo Graduación, imprescindible lectura donde las haya. Cuando hace algo más de un año se anunció el proyecto de La Primera Patrulla X muchos lectores vieron el enésimo intento de rentabilizar a Lobezno por parte de Marvel. Desde luego, la idea de una Patrulla X dirigida por Logan antes de la fundación de la Patrulla X de Charles Xavier no despertó muchas simpatías. Sin embargo, el mayor aliciente estaba en su dibujante: Neal Adams, el hombre que escribió con mayúsculas su nombre en la serie de la Patrulla X original, volvía a la franquicia mutante.
LA HISTORIA
Logan y Creed unen sus fuerzas ante la desaparición de varios mutantes a manos del gobierno americano, que, además, está poniendo a punto su programa Centinela para acabar con la amenaza que supone el siguiente estadio evolutivo. Charles Xavier y Magneto no han entrado en juego aún, por lo que serán los mutantes más inesperados quienes reúnan al primer equipo de mutantes que luche por el futuro de los mutantes.
VALORACIÓN
Con el paso de los años, muchos han sido los autores que han contado sucesos ocurridos con anterioridad a The X-Men #1 USA, la creación de Stan Lee y Jack Kirby. No todos han corrido la misma suerte. Si bien a Paul Jenkins y a Andy Kubert se les reconocerá siempre por su trabajo en Lobezno: Orígenes, esta miniserie escrita por Christos Gage, uno de los mejores guionistas de la actualidad, y dibujada por uno de los más grandes, Neal Adams, trata de rellenar varios de los puntos oscuros que llevaron a la creación de la Patrulla X y lo hace con irregular resultado, ya que hay que ser un gran conocedor del intrincado universo mutante para salir airoso.
Como mérito, hay que reconocer que Gage y Adams consiguen crear nuevos personajes con personalidades interesantes, especialmente Holo y Bomba, que caen bien y conectan con el lector de forma casi inmediata. También es muy positiva la labor de Gage al cambiar la personalidad de Logan, mucho menos taciturna de lo habitual, que puede sorprender inicialmente, pero se trata de un Logan que aún no ha caído en manos de Arma X y cuyo pasado como mercenario le lleva a querer enmendarse salvando a la siguiente generación de mutantes. El trasfondo de la miniserie tampoco está mal y toma algunos elementos de las películas Lobezno: Orígenes (la estrecha relación entre Logan y Creed) y X-Men: First Class (la ubicación de Magneto y los asesinatos de criminales nazis) como punto de inflexión en la historia. El uso de los secundarios de la época (Bolívar Trask, Fred Duncan) es adecuado y sus roles están bien definidos en relación a lo que conocíamos de ellos hasta ahora. Incluso, me atrevo a decir que la interacción entre Logan y Creed es lo mejor, muy en la línea de la relación entre Charles Xavier y Erik Lehnsheer en la película X-Men: First Class, a la que, claramente, homenajea.
Ahora bien, hay algunas sombras que me gustaría comentar, en especial, el dibujo de Neal Adams está muy lejos de su etapa de gloria. Es correcto y narra muy bien, pero decepciona bastante lo poco "arriesgado" que resulta en general. Tal vez esperaba encontrarme algo más rupturista y en la línea que lo hizo famoso y tan destacado. Como complemento, el color de Matthew Wilson da gran espectacularidad a muchas viñetas. En el guión, hay algunas inconsistencias de continuidad que habría que revisar, más que nada porque deslucen la gran interacción entre Creed y Logan, puesto que en la época en la que tiene lugar la historia, ambos ya eran enemigos tras la búsqueda del sintetizador de carbonadium con Maverick.
En definitiva, es un tomo enfocado para los lectores del universo mutante y para fans de Neal Adams que quieran rememorar su maravillosa etapa a los lápices de la Patrulla X original
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miércoles, julio 31, 2013
domingo, julio 28, 2013
Lobezno: Inmortal. Opinión sobre la película
The Wolverine (2013)
Director: James Mangold
Intérpretes: Hugh Jackman, Hiroyuki Sanada, Will Yun Lee, Tao Okamoto, Rila Fukushima, Famke Janssen, Svetlana Khodchenkova, Ken Yamamura, Brian Tee, Hal Yamanouchi.
Duración: 126 minutos
PREMISA
Mucho ha llovido desde el estreno de X-Men de Bryan Singer en el año 2000. En aquella película se nos presentaban a un casi desconocido Hugh Jackman caracterizado como el mutante canadiense más famoso del mundo y se convirtió en un fenómeno cinematográfico de inmediato. Desde entonces, Jackman ha interpretado a Lobezno en cinco películas más, incluida Lobezno: Inmortal, estrenada en España esta semana y que comento a continuación.
Diversas circunstancias me llevaron a ver la película la noche del sábado, a pesar de que el estreno tuvo lugar el miércoles, así que tuve ocasión de leer diferentes comentarios en internet sobre el film. En general, había dos grupos de comentarios: los que decían que la película era infumable y los que defendían que, sin ser ninguna maravilla, pasaron un buen rato viéndola. Yo me encuentro en este segundo grupo. Desde luego, la película no engaña y ofrece lo que nos muestra en el trailer y algunos extras que le hacen ganar bastante.
LA HISTORIA
Lobezno: Inmortal adapta libremente la historia Lobezno: Honor de Chris Claremont y Frank Miller y nos sitúa cronológicamente después de X-Men 3. Logan se tortura por la muerte de Jean Grey y vive aislado del mundo. Todo esto cambia con la llegada de Yukio, una joven japonesa empleada de Yashida, uno de los hombres más poderosos de Japón a quien Lobezno salvó la vida durante los segundos siguientes a la caída de la bomba nuclear americana en Nagasaki. Yashida, con oscuras intenciones, ofrece a Logan una "cura" para su inmortalidad, pero morirá poco después de la llegada del canadiense, por lo que éste acabará protegiendo a Mariko, la nieta de su antiguo amigo, de la que se enamorará en el curso de una carrera frenética en la que Logan descubrirá que su factor curativo anda bajo mínimos y en la que tendrá que enfrentarse a un clan ninja, Víbora y el Samurai de Plata.
OPINIÓN
A pesar de tener un rodaje complicado debido a la salida del director inicial, Darren Aranofsky, creo que James Mangold ha hecho un buen trabajo y que, a pesar de que el guión primigenio era una continuación de Lobezno: Orígenes, ha sabido conjugar la película para convertirla en un enlace entre X-3, la anterior película del canadiense en solitario y la próxima Días del Futuro Pasado. En este sentido, los sueños-recuerdo de Lobezno son un acierto narrativo con el que se da sensación de continuidad y respeto argumental. Por otro lado, cada aparición de Famke Janssen a lo largo de la película me puso los pelos de punta, todo hay que decirlo, por ese efecto halo que la envolvía con la intención de disimular el tiempo que ha pasado desde X-Men 3 y que sigamos recordando a una Jean Grey joven y lozana...
La película tiene diferentes aciertos si partimos de que no es más que una película de un héroe caído como tantas otras. Por ejemplo, la dosis de acción es la correcta y bastante realista (la brutal batalla en el tren bala queda aparte, claro) en relación al personaje del que se trata. Gracias a que se despoja a Logan de su factor curativo, la película no se convierte en un festival de escenas de acción sin sentido, sino que cada golpe, corte y balazo recibido contribuyen en la humanización del protagonista, que se aleja del estereotipo del personaje para dar cabida a nuevos sentimientos hacia Mariko y Yukio. Justamente, con la recuperación de Lobezno la película pierde el norte durante su parte final y, en general, hace que decaiga el interés, pese a la sorpresa que supone que el Samurai de Plata le corte las garras de adamantium a Logan. En este sentido, puede decirse que Lobezno: Inmortal está más cerca del acercamiento realista de los X-Men de Bryan Singer que de la espectacularidad de los de Matthew Vaughan (First Class) o Brett Ratner (X-Men 3). Sin lugar a dudas, ese cierto realismo es la marca que diferencia esta película de las películas de los Marvel Studios o del Amazing Spider-Man de Sony.
Otro acierto del film es el casi desconocido elenco femenino. Si bien Tao Okamoto realiza una correcta actuación encarnando a la bella Mariko Yashida transmitiendo al mismo tiempo fortaleza y vulnerabilidad, son Rila Fukushima (Yukio) y Svetlana Khodchenkova (Víbora) quienes destacan en sus papeles. Rila Fukushima borda su personaje y llena la pantalla en cada aparición. Es, sin ninguna duda, el secundario más interesante de la película y consigue que nos olvidemos de Logan en más de una ocasión. Ese final en el que Yukio acaba convertida en el side-kick de Logan es absolutamente genial y va de la mano con la historia comiquera de Lobezno. Svetlana Khodchenkova también da bien el pego como Víbora, a pesar de los cambios introducidos en el personaje para ahorrar explicaciones innecesarias, y nos regala alguna que otra escena inquietante.
Por supuesto, esa escena de los títulos de crédito es uno de los mejores, si no el mejor, momentos de la película. Y lo mejor de todo es que en menos de un año veremos al fin cómo se desarrolla.
Por otro lado, la película cuenta con diversos puntos negros. El principal es que el plan del "villano" tiene poco sentido y está mal enfocado, puesto que Logan no es inmortal y su factor curativo no le otorga la vida eterna. Sin embargo, como causa para la acción no queda mal y da pie a que Víbora, La Mano los ninjas negros y el Samurai de Plata tengan sus minutos de gloria. Además, y al igual que en Lobezno: Orígenes, el que la película esté dirigida a un público amplio nos vuelve a dejar sin la sangre necesaria para la acción que vemos, restándole cierta credibilidad en muchos momentos. No obstante, Mangold lo arregla con planos en los que vemos que Logan y sus enemigos no se acarician, precisamente.
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domingo, julio 14, 2013
Fotoblog mutante: Generación X
Si el otro día hablábamos de los Nuevos Mutantes, hoy recordamos la existencia de Generación X. Si bien la serie fue durante mucho tiempo una de las más frescas y divertidas en los años 90, muchos de sus protagonistas fueron desapareciendo de la continuidad Marvel a lo largo de los años y, en su mayoría (salvo las honrosas excepciones de Emma Frost, M y Júbilo), han pasado a un discreto segundo plano o, desgraciadamente, están muertos. Scott Lobdell y Chris Bachalo dieron a esta serie una identidad única que alejaba a los alumnos de Banshee y la Reina Blanca del resto de los superhéroes de los 90, marcados por una angustia vital excesiva.
El diseño de sus personajes fue también acertado. Chicas de extremada bella convivían con jóvenes adolescentes deformes a los que o bien les sobraban tres metros de piel o, por otro lado, les faltaba medio cuerpo. Las historias de Lobdell no destacaron nunca por su originalidad ni por su espectacularidad. Fueron historias correctas, pero agradables y bien dialogadas, que conseguían llegar a sus seguidores. Grandes artistas como Bachalo, Mark Buckingham o Terry Dodson estuvieron a los lápices y dejaron un gran recuerdo entre los lectores.
Quien sabe si, como pasó con los Nuevos Mutantes, algún día los componentes de Generación X volverán a reunirse y a protagonizar su propia serie. Aunque, para ello, algunos tendrán que regresar de la muerte. Bueno, en Marvel eso no supone casi nunca un problema.
Recuerda que estamos en Facebook y en Twitter.
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miércoles, julio 10, 2013
Nuevos Mutantes: Lucha por el futuro
Llega a su conclusión la última serie protagonizada por la tercera génesis mutante. Nacidos hace 30 años de la mano de Chris Claremont, los Nuevos Mutantes son, al fin, un grupo de jóvenes adultos que empiezan a experimentar las dificultades de querer conciliar su faceta superheroica y sus deseos de llevar vidas independientes a la Patrulla X, algo que, como siempre ocurre en el Universo Marvel, no es nada fácil.
Guión: Dan Abnett y Andy Lanning
Dibujo: Leandro Fernández, Félix Ruiz y Klebs.
Contiene: New Mutants vol.4 44-50 USA (agosto - diciembre 2012)
Tomo Panini. 160 Páginas. 11, 95€
PREMISA
Los Nuevos Mutantes fueron la tercera generación de mutantes entrenados por Charles Xavier (la cuarta si tenemos en cuenta la retrocontinuidad introducida por Ed Brubaker con la generación de Vulcano, Darwin y compañía). Fueron los verdaderos "X-Men" para muchos niños y adolescentes que, como yo, los leímos durante los 80 y 90. Su paso a X-Force supuso verles crecer y rebelarse, aún más, ante sus profesores, Xavier y Magneto, ante el carácter pro-activo de Cable y su X-Force. Sin embargo, los revolucionarios adolescentes X no tardaron en quedar eclipsados por la siguiente camada de bebés X, Generación X, y X-Force andó a la deriva durante un tiempo. Con un cambio de equipo y estilo propiciado por la "Era Quesada" de Marvel, los antiguos Nuevos Mutantes quedaron, en muchos casos, relegados a papeles en su mayoría secundarios hasta que esta serie surgió y trató de unir a los antiguos compañeros.
LA HISTORIA
Este tomo se compone de dos sagas: "Teme el futuro" y "Lucha por el futuro" y en ambas los guionistas realizan su ansiado homenaje a los futuros alternativos habituales en las series mutantes desde el clásico "Días del futuro pasado". En la primera, unas versiones futuras de Bala de Cañón y Karma sustituyen a sus contrapartidas en el presente con la intención de prevenir la llegada al poder mundial de uno de sus compañeros, Cifra, cerrando así diversos subargumentos que colean desde tomos anteriores. En la segunda historia, los personajes son trasladados a una realidad alternativa como consecuencia del final de la saga anterior y Danielle Moonstar tendrá que hacer frente a un descontrolado Cifra para salvar la realidad.
VALORACIÓN
Hasta hoy, pocas veces he podido decir esto: Andy Lanning y Dan Abnett me han dejado insatisfecho. El tandem de guionistas me ha convencido siempre con sus series, especializándose en coger a un grupo de personajes secundarios con la intención de llevarlos al extremo para revitalizarlos. Sin embargo, sus Nuevos Mutantes han sido una pequeña decepción. Han sabido interpretar de forma genial la relación entre los personajes y sus personalidades, pero considero que no han sabido llevarlos un paso más allá. Lo principal en este tomo son los diálogos y las reacciones de los protagonistas a los sucesos que tienen lugar a su alrededor, aunque, vistos desde fuera, nos parezcan más de lo mismo.
Este tomo es un ejemplo de ello. Me fascina cómo el equipo de Dani Moonstar interactúa, pero las historias me parecen repetitivas. La amenaza de un imperio tecno-orgánico en La Tierra ha estado presente en varias ocasiones desde La Alianza Falange y esta vez no ha sido la más acertada. Además, la caída de un hombre X en el lado oscuro causada por la corrupción del poder tampoco es novedosa a estas alturas. Este tomo sirve como cierre perfecto para la serie, que, sin maravillarnos en su mayor parte, ha dejado cincuenta números bastante correctos en los que se ha vuelto a dejar claro que Los Nuevos Mutantes aún tienen mucho que contar, aunque, tal vez, en manos más originales que las de los guionistas que han pasado por esta serie.
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lunes, junio 10, 2013
Días del futuro presente y del pretérito perfecto
Bien es sabido por los lectores de Marvel
que, lejos de ser al revés, son los comics los que suelen amoldarse a los
estrenos cinematográficos por cuestiones de mercado.
La próxima película de los mutantes es X-Men:
Days of Future Past, basada en la clásica saga de Chris Claremont y John
Byrne del mismo título (que presenta un futuro en el que los mutantes han sido
internados en campos de concentración en unos Estados Unidos totalitarios tomados
por los centinelas); y está levantando una enorme expectación en la que quizás
sea la campaña publicitaria más extensa y astuta (porque realmente sabemos
mucho menos de lo que creemos sobre la película), a la vez que sencilla de la
historia, que se basa en la filtración voluntaria del fichaje o la imagen
de rodaje casi diaria vía Twitter de Bryan Singer, lo cual incluye casos
puntuales y bien calculados como la controversia sobre Mercurio, que no hacen
más que aumentar el sonido del proverbial río y el agua que lleva. El caso es
que, no por casualidad, últimamente se ha visto en las series de la franquicia
mutante un interés intensamente reavivado por la temática de los futuros
apocalípticos.En primer lugar, hay que decir que esta es una temática absolutamente natural de las series mutantes a lo largo de su historia (y, en general, propia de los cómics de superhéroes, por sus evidentes connotaciones bíblicas). La idea de seres superpoderosos que irrumpen en nuestra sociedad buscando su espacio y su voz propia conlleva, por fuerza, una proyección del peor escenario posible. Sobre ello, cada uno de estos futuros o realidades alternativas ofrece la virtud de poder plasmar de forma libre y radical, relativamente libre del peso de la continuidad, las ideas del autor concreto del momento dentro de una franquicia en constante movimiento. Por ello se convierte en un recurso que ofrece innumerables posibilidades creativas sirviendo a cualquier propósito narrativo, que va desde convertirse en una historia autónoma a introducir o cerrar tramas de una historia principal, o incluso realizar un comentario crítico sobre la etapa del momento (en la línea marcada por clásicos de la literatura como 1984 o Un mundo feliz).
No reparamos en ejemplos: el mes
pasado, Rick Remender utilizó inteligentemente un futuro distópico como recurso
narrativo en la gran saga final que dio carpetazo a sus Imposibles X-Force.
Si bien su introducción fue algo facilona, el futuro que presentó cumplió
perfectamente su función de denunciar la naturaleza netamente fascista
subyacente en el equipo, convirtiéndose en uno de los motivos principales para
la disolución de este al final de la historia. Aunque no se ajuste técnicamente
a este perfil, otro reciente es La Era de X de Mike Carey, que funcionó bien
como parodia de la situación del momento en la isla-Estado de Utopia y la
mentalidad de trinchera que allí se estaba formando poco a poco. Y la gran
debilidad personal de quien esto escribe, Bienvenidos al mañana, sirvió
para que Grant Morrison encajara todas las piezas del puzzle y diera un sentido
global a su etapa.
No obstante, más allá de la historia específica de cada etapa, existe una serie de ideas de base que permanecen y que otorgan a la franquicia una identidad muy propia. Temas como la marginación, la evolución, la supervivencia o la educación pueden reconocerse con facilidad a lo largo de cinco décadas de historias de mutantes, pero lo cierto es que a todas ellas da cohesión una argamasa de sencillez aplastante: la esperanza. El mirar al horizonte al final del día, de la batalla contra el enemigo de turno, y pensar que, algún día, todo el esfuerzo, todos los amigos que se han quedado en el camino y todas las decisiones difíciles habrán merecido la pena porque finalmente se habrá conseguido un mundo mejor. Y el futuro apocalíptico es un tema arquetípicamente tan insidioso precisamente porque ataca directamente a esa esperanza que siempre pervive (incluso hay un personaje que se llama así, y que fue creado para encarnarla).
No obstante, más allá de la historia específica de cada etapa, existe una serie de ideas de base que permanecen y que otorgan a la franquicia una identidad muy propia. Temas como la marginación, la evolución, la supervivencia o la educación pueden reconocerse con facilidad a lo largo de cinco décadas de historias de mutantes, pero lo cierto es que a todas ellas da cohesión una argamasa de sencillez aplastante: la esperanza. El mirar al horizonte al final del día, de la batalla contra el enemigo de turno, y pensar que, algún día, todo el esfuerzo, todos los amigos que se han quedado en el camino y todas las decisiones difíciles habrán merecido la pena porque finalmente se habrá conseguido un mundo mejor. Y el futuro apocalíptico es un tema arquetípicamente tan insidioso precisamente porque ataca directamente a esa esperanza que siempre pervive (incluso hay un personaje que se llama así, y que fue creado para encarnarla).
Lo que hemos visto este mes nos abre la
puerta a varias macrohistorias que giran en torno al futuro concreto de
la clásica saga de Claremont (no casualmente ambientada en el año
2013), que dado el impacto que tuvo la misma, ha sido revisitado en varias
ocasiones desde 1981, aún rodeada de ese halo mítico y fantasmal (fue la primera vez que se mostró que la Patrulla-X fracasaría estrepitosamente). Al final del cuarto número de Imposibles Vengadores
hemos tenido un inesperado vistazo a un futuro apocalíptico que no se dará en
el plazo de los habituales 15, 20 o 150 años, sino en ¡sólo tres meses! En él se
presenta un panorama muy similar a Días del Futuro Pasado (con
referencias directas muy evidentes), pero con una intervención mayor de
personajes no mutantes (se sabe del importante papel que jugará Kang en sus
diversas encarnaciones), y que ha sido provocado por Cráneo Rojo, que con los
poderes telepáticos del cerebro de Xavier se ha convertido en nada menos que el
nuevo Onslaught. A falta de ver más, cabría plantearse por qué una historia de
tal calibre no implica una mayor participación de las colecciones mutantes…
… si no fuera porque ello coincide con el
próximo gran crossover de la línea mutante, Battle of the atom, que
conmemora el 50 aniversario de la misma (cabría pensar que el Patriarca Mutante
tenía en mente tal circunstancia a la hora de plantear Días del Futuro
Pasado). En esta historia, las dos Patrullas-X del presente (recordemos, el
personal del Instituto Jean Grey, con Lobezno en cabeza, y equipo
revolucionario de Cíclope), así como la adolescente Patrulla-X original traída de
su época, serán visitadas por un equipo proveniente de ese futuro alternativo,
liderado precisamente por la Kate Pryde de Claremont y Byrne. Aunque los
detalles concretos aún no se conocen, todo apunta a que se aprovechará la
inmejorable oportunidad de hacer recapitulación de la muy densa
continuidad acumulada en estas cinco décadas, sintetizar, reinterpretar y
plantear nuevas cuestiones. Y cabe pensar que precisamente la chispa de luz
prendida por Brian Michael Bendis en La Nueva Patrulla-X con la promesa
de la joven Patrulla-X original de luchar por corregir la situación presente
hasta hacerla lo más parecida posible al ideal sobre el que se fundó el
Instituto será la clave que de fundamento a todo ello. Más que nunca, esperanza.
Porque la genial iniciativa de Bendis implica que nuestro presente,
con el panorama dejado por Vengadores vs. Patrulla-X es, de hecho, un
verdadero futuro apocalíptico para esos chicos arrancados de las cálidas manos
de Stan Lee (y ni siquiera es el peor: peor hubiera sido que hubieran
aterrizado durante Especie en peligro). Esta acertada contraposición
entre un pasado cándido y un presente descarnado tiene el curioso efecto de romper
barreras y crear una visión mucho más orgánica de la línea temporal, en tanto
que la distopía deja de ser un futuro lejano e improbable que siempre se acaba
evitando y pasa a ser el mismo presente, tras décadas de historias (agradecidamente)
truculentas, y que termina teniendo que ser repensado. En medio de la pasión por
el futuro apocalíptico, Bendis aporta algo diferente a este tipo de historias, novedoso
en su madurez: esta no es la muy manida historia de evitar un acontecimiento
concreto para que automáticamente la línea temporal se reescriba, sino que la
cuestión pasa a ser hallar en el pasado la fuerza necesaria para, con esfuerzo,
cambiar el presente, el único que cuenta. Hace lo opuesto a la
retrocontinuidad: alterar el presente desde el pasado (lo cual resulta muy
irónico para este guionista).
Dentro de este gran arco argumental, puestos
a imaginar, lo que a un servidor le interesaría sobremanera es echar un vistazo
a una situación del futuro inmediato que está bien palpable en el aire, pero
que de momento es pronto para plantear abiertamente: la realización de la ya
famosa revolución mutante de Cíclope y el escenario que esta dejaría
¿Podría ser el tema del crossover de la línea de dentro de uno o dos
años? ¿Y qué hay de la vuelta de los jóvenes mutantes a su época? ¿Cumplirán
con su destino de volver al momento temporal que les corresponde con la memoria
borrada para mantener la estabilidad temporal, o retendrán los recuerdos de lo
vivido para, para variar, crear una línea temporal utópica, en la que
todo fue sobre ruedas (sin las muertes de Jean ni Xavier, ni las
transformaciones de Bestia, etc.)? ¿Y lo de Imposibles Vengadores? ¿Qué
impacto general tendrá? Desde luego las posibilidades son infinitas, y
más tal y como está planteado el statu quo del universo mutante ahora
mismo (porque, como bien sabemos los amantes de la ciencia-ficción, no hay
reglas universales e inamovibles sobre los viajes en el tiempo, sino que cada
obra funciona según la lógica particular de cada autor).
Y si a todo lo mencionado sumamos el vistazo
al futuro que realizará Jason Aaron durante su Saga del Fuego Infernal
de Lobezno y la Patrulla-X, e incluso el capital papel del canadiense en
La Era de Ultrón, con sus tan cacareadas consecuencias (¿no es
sintomático que el último macroevento central de Marvel se suba también a este
carro?), ya tenemos un cóctel
completo y rebosante.
Para concluir, es cierto que la "exigencia" de mercado por la próxima película de la saga pueden tener una buena influencia
sobre el curso de las series, pero no es menos cierto que ello coincide de forma natural con el escenario post-VvX. Casi parece que aquel evento fue tan destructivo que dejó una enorme inquietud sobre el futuro que nos aguarda; y después de todo, la tradición marcada por Claremont y Morrison es tener un futuro apocalíptico tras una gran saga de Fénix. Pero sobre todo, este impulso incide sobre temáticas muy primarias de la línea, en las que autores de gran talento han abierto la posibilidad de explorar vías inéditas aunque familiares que los mutantes, como siempre, recorrerán como la cuerda de un funambulista, entre el apocalipsis y la esperanza.
jueves, mayo 16, 2013
Noveno aniversario
Un año más, un aniversario más. Noveno aniversario de Hemeroteca X-Men. Del "proyecto", no así del blog actual, que comenzaría un año después del primigenio grupo MSN como evolución natural en ese momento, cuando la blogosfera comiquera española estalló y, mucho antes de la burbuja que finalmente acabaría estallando, muchos nos lanzamos a publicar nuestras impresiones sobre nuestros tebeos y lecturas. En mi caso, como lector de mutantes desde que tengo memoria, consideré que no podía faltar un blog específico sobre los X-Men y, bueno, aquí seguimos. Obviamente, no con la estabilidad que me/nos gustaría, pero sí con intención de continuar adelante mientras se pueda. Desde aquí quiero dar las gracias a todos los lectores habituales, a los esporádicos y, principalmente, a los excelentes redactores que hemos tenido en este blog a lo largo de los años.
Como anticipo futuro... espero que pronto podamos anunciar grandes noticias para celebrar el 50º aniversario de la franquicia X.
Mientras tanto, para cuando haya "mono" mutante, os recuerdo que contamos con un muy activo grupo en Facebook y que también estamos en Twitter.
domingo, abril 28, 2013
LA ERA DE APOCALIPSIS: EXTERMINADOS
No se a cuento de que viene ahora volver a rescatar la Era de Apocalipsis, lo digo en serio ¿es necesario? Yo creo que no, y tampoco es comercial porque la serie ya ha sido cancelada en Estados Unidos. Aunque es cierto que el final original de la saga no podía ser más perfecto y épico, es cierto que podía ser reinterpretado con un truquito de nada, como al final ha pasado. Así que ahora vamos a hablar un poco de lo que ofrece esta historia.
Dos cosas antes de empezar, esta serie es mucho mejor que aquella mierda de Akira Yoshida y Chris Bachalo llamado X-Men: Regreso a la Era de Apocalipsis que fue lanzado con motivo del 10º aniversario de la saga de marras. Segundo, que espero que estéis leyendo Imposibles X-Force porque no sólo es una serie cojonuda, sino que además es el prólogo de esta colección.
Como ya se pudo ver en el especial Marvel: Punto de Arranque. La serie no está protagonizada por la Patrulla X, ni siquiera serán mutantes, los protas son un grupo de humanos que en la continuidad tradicional normalmente han estado en contra de los mutantes porque temían que el Homo Superior acabase con el Homo Sapiens, pues bien, en esta dimensión hacen bien en tener miedo. Habrá miembros presentes de la Patrulla X por supuesto, pero muy pocos, porque en la mencionada Uncanny X-Force se hizo una buena escabechina de los mismos.
La trama es simple y directa y a mi me ha gustado mucho porque el gran David Laphan se molesta en mostrarnos los puntos de vista de los dos frentes en conflicto. Tenemos a los cada vez más escasos humanos ideando un plan que puede llevarles a ganar el conflicto pero con un precio altísimo. Y por otro lado está el señor supremo Arma Omega que una vez que ha erradicado a los “molestos homo sapiens” no sabe que hacer, puesto que él fue creado para la guerra y no para la victoria.
En este primer volumen los personajes están muy bien caracterizados, se nos contextualiza su historia y sus motivaciones, hay también debuts en la dimensión de mutantes clásicos que por una razón u otra no habían aparecido antes porque o bien no existían (como Chico Omega) o no eran tan populares (como M). La serie como he dicho ya ha sido cancelada, pero creo que si sois fans de la historia original os puede gustar.
Y ojo al dibujo de Roberto de la Torre, un dibujante español que no se prodiga por los U.S.A todo lo que sería deseable y que se marca unas páginas del estilo de Leonardo Manco muy pero que muy majas.
miércoles, abril 10, 2013
Marvel Now: Lobezno y los X-Men
Hola amigos, sigo diversificando mis posts sobre Marvel Now por aquí y por allá, y ningún sitio mejor que la Hemeroteca X-Men para hablar de Lobezno y los X-Men, serie que aunque en menor medida que otras, también ha sido incluida dentro del relanzamiento, que no reboot, de La Casa de las Ideas.
Si algo no está roto, no lo arregles.
Si algo no está roto, no lo arregles.
Esta es la máxima (aunque la cordura también habrá influido) llevada por Marvel para mantener a su guionista estrella Jason Aaron a bordo de la serie que narra las peripecias de Lobezno como profesor de la Escuela Jean Grey de enseñanza superior y que ahora tras la clausura de Genosha tendrá nuevos estudiantes con los consiguientes problemas.
Y claro, más estudiantes, más trabajo y por lo tanto son necesarios más profesores, por lo que toca reclutara algún otro. En esta trama se centra el primer episodio de Lobezno y los X-Men en Marvel Now. Aaron hace un gran trabajo y además de ofrecer cameos de personajes que ya ha escrito, ofrece un puñado de disparatadas viñetas, impagable la coña de Blade diciendo que hay ahora más vampiros que nunca y Deathlok dándole la razón XD
Por otro lado y como parece que no hay eventos a la vista, o que los planificados como La Era de Ultron e Infinity no van a afectar a la serie, por fin se podrá desarrollar la trama que inevitablemente llevará al profesorado de la escuela a darse de leches con los niñatos del nuevo Club Fuego Infernal.
Niñatos que no deben ser tomados a la ligera porque ya han estado a punto de cargarse a uno de los alumnos y son bastante peligrosos. Habiéndome leído ya Scalped del propio Aaron y sabiendo que es capaz de cualquier cosa para llevar la historia a donde quiere (incluso pasarse por el forro algunos tabús establecidos del cómic de superhéroes) miedo me da como puede acabar esto para algunos.
Termino diciendo que el hecho de que ahora puedan haber nuevos mutantes hace crecer exponencialmente las posibilidades de la serie y el hecho de que el Ángel se encargue de reclutarlos… en fin. Esta serie debería ser fija en todas vuestras cestas de la compra.
martes, abril 09, 2013
X-MEN: EL ALMACÉN
Hay ciertas series cuya razón de ser muchas veces es absurda o un sinsentido. Una de ellas es la cabecera de X-Men, o como nos referimos muchas veces a ella para aclararnos “X-Men a secas” que nació con la intención de relacionar a los mutantes con el resto del Universo Marvel y que tras la saga Cisma se convirtió en el equipo de seguridad de Utopia. Una especie de X-Force pero sin pasarse de la raya.
Esto también lo hemos dejado atrás, y ahora contamos con Seth Peck sustituyendo a Brian Wood en una mini-etapa final a modo de escritor interino que pese a lo intrascendente de sus historias, éstas al menos han resultado muy entretenidas de leer.
Peck que viene de realizar unas interesantes miniseries en Image Comics (Sorrow por ejemplo junto a Rick Remender) ha decidido cumplir el expediente como ha podido y ha centrado la historia de dos partes “El Almacén” en la figura de Dominó, una de las mutantes de la Patrulla X que más desaprovechada está desde los tiempos de John Francis Moore en X-Force. Al dibujo contamos con Paul Azaceta, ilustrador cubano (la mar de majo, pude conocerle en Avilés hace unos años) que ya me gustaba desde sus números del Capitán Marvel Jr.
Pues bien como el Universo Marvel es un lugar pequeño donde todos los personajes tienden a encontrarse aquí tenemos como invitado a Daredevil, Peck coge prestada además la personalidad chispeante y alegre que Mark Waid ha insuflado a la serie del cuernecitos y nos encontramos con un equipo a la fuerza la mar de dispar.
La trama gira en torno a una organización mafiosa que usa un casino exclusivo para súper villanos donde estos muchas veces acaban apostando parte de su equipo, equipo que pierden y que es almacenado, estudiado y reproducido en serie, así que la historia también sirve un poco para jugar al quien es quien con cada cacharro que aparece por aquí.
La extraña pareja que forman Dominó y Daredevil es muy resultona y da como resultado dos números muy ligeros y entretenidos donde además de salvar el día se pican el uno al otro llamándose compis o similar o negando la naturaleza de su asociación. Los dramáticos motivos del villano de turno (creado para la ocasión) quedan en segundo plano y como he dicho carecen de trascendencia alguna de cara al futuro de la serie.
NOTA: 6/10
domingo, marzo 31, 2013
X-Factor: Las múltiples muertes de Madrox
Se ha hecho de esperar, pero por fin tenemos en nuestras tiendas la continuación de una de las mejores series que publica Marvel en la actualidad. Madrox y los suyos vuelven a sorprendernos con sus imposibles historias.
Guión: Peter David.
Dibujo: Emanuela Lupacchino y Leonard Kirk.
Contiene: X-Factor 229 - 236 USA
Tomo Panini. 176 páginas. 12€
Cualquier tebeo escrito por Peter David, quien sigue recuperándose del derrame cerebral que sufrió a finales del 2012 y ya se encuentra en casa, es sinónimo de calidad indiscutible. El caso de X-Factor lo es, si cabe, aún más, puesto que en esta serie el escritor viene a cerrar un círculo que comenzó hace 20 años en una Marvel absolutamente diferente en la que, como ahora, le tocó jugar con las piezas que nadie quería en una franquicia mutante caracterizada por la sobreexplotación. Si entonces su estancia en X-Factor no pasó de los dos años, en esta ocasión PAD ha sobrevivido a todos los guionistas, editores y editores jefe con los que comenzó a colaborar y trabajar en el año 2005. Tras ocho años al frente de esta agencia de mutantes detectives o detectives mutantes, le tiene perfectamente cogido el pulso a unos personajes que ya muchos de nosotros no imaginamos sin los diálogos mordaces y las situaciones extremadamente inverosímiles por las que David les hace moverse de forma natural.
Este tomo contiene dos arcos argumentales. En el primero, Las múltiples muertes de Madrox, retomamos la acción donde la dejamos en el tomo anterior (que casi no recordaba porque Panini dejó pasar eones entre un tomo y otro). Todos creen que Madrox ha muerto y, en realidad, David lo ha enviado a un viaje dimensional en el que hace un estupendo homenaje a las tradicionales historias y series mutantes sobre viajes a tierras paralelas que, como es costumbre en el guionista, está lejos de concluir, ya que el final de la saga promete convertirse en uno de esos subargumentos que se manejarán una temporada y explotarán cuando cuando menos se espere, al igual que otros hilos argumentales planteados en este tomo.
Al mismo tiempo, la serie recupera a dos personajes de importancia capital: Kaos y Polaris pasan a formar parte del equipo de investigación y su llegada habrá de coincidir con la reaparición de Madrox, que no estará muy de acuerdo con cómo se han llevado las cosas durante su ausencia, y el descubrimiento de que Layla ya no "sabe tantas cosas". Además, Monet sigue haciendo de las suyas.
La parte final de este tomo recopila la minisaga Medidas Extremas, en la que Peter David toca un tema que ha estado cada vez más visible en los medios americanos: la presencia de vigilantes enmascarados en las calles. El estilo cínico del escritor nos presenta a un grupo de "héroes" muy patéticos que ni siquiera se toman en serio a sí mismos, pero que se ven envueltos en una cacería macabra de la que no todos saldrán vivos. Probablemente, algo similar a lo que podría ocurrir en la vida real, en todo caso. Es brutal la visión tan cruda que David hace del asunto.
El apartado gráfico está en las más que capaces manos de la italiana Emanuela Lupacchino, que hace unas páginas maravillosas, y Leonard Kirk, quien parece adaptar algo su trazo al estilo de la dibujante regular de la serie.
Como siempre con esta serie, compra más que recomendada.
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miércoles, marzo 27, 2013
Trailer internacional de The Wolverine
Pues eso, si esta mañana ya anunciábamos que Fox comenzaba a promocionar The Wolverine en condiciones, hoy mismo tenemos el trailer.
En mi opinión, mucho mejor de lo que esperaba. A ver si no me defrauda como hizo Lobezno: Orígenes.
The Wolverine empieza a promocionarse
La FOX comienza a ponerse las pilas con la promoción de The Wolverine o Lobezno: Inmortal, como parece que será conocida por aquí. En los próximos días tendremos al fin el trailer de la película, pero de momento tendremos que conformarnos con un minitrailer de 6 segundos, un nuevo póster y varias fotografías que nos muestran a Hugh Jackman caracterizado como Logan y a las protagonistas femeninas de la película. Cabe destacar que, si bien Tao Okamoto como Mariko Yashida está muy bien caracterizada, Svetlana Khodchenkova como Víbora nos presenta una imagen algo diferente a la del personaje del cómic. Además sorprende mucho el look que lleva Rila Fukushima al estar caracterizada como Yukio, ya que más bien recuerda a Amiko (la hija adoptiva adolescente de Logan en los cómics) que a la ninja amante de Lobezno (¿y Tormenta?).
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domingo, marzo 24, 2013
De Diezmados a Imposibles Vengadores: Teoría y práctica del Sueño de Xavier
El
macroevento de cierre del arco de historias de Marvel de los últimos
ocho años (a falta de La
Era de Ultrón)
deja tras de sí una gran controversia: el eslogan “Cíclope
tenía razón”
ha tenido una resonancia inmediata entre los lectores Marvel desde el
final de Vengadores
vs. Patrulla-X,
y me parece que va a marcar a toda una generación de lectores,
tanto a favor como en contra.
Y no es para menos, porque en esta saga los guionistas han tenido el coraje de dar un salto cualitativo en la evolución del personaje para llevarlo a un terreno de polémica y debate, que compromete al lector (como ya pasó con Iron Man en Civil War). En este caso, es evidente que, aún siendo hasta el final el más cabal de los Cinco Fénix de lejos (como muy bien nos muestra Kieron Gillen), el gran líder mutante del siglo XXI acabó totalmente sobrepasado por la omnipotencia en sus manos y la intolerable presión a la que se vio sometido; primero por los Vengadores y luego por la propia Patrulla-X, encabezada por su mentor, el profesor Charles Xavier, que horrorizado por aquello en lo que su famoso sueño había mutado mientras él no estaba al cargo se enfrentó a su más aventajado discípulo mostrando (una vez más) su cara más paternalista y menos escrupulosa. La muerte de Xavier a manos de Cíclope es sin duda un acontecimiento terrible, pero cuanto de Scott y cuanto del Fénix hubo en aquel acto será, ya para siempre, objeto de debate. La cuestión de fondo es que el Fénix fue claramente una macguffin para exacerbar unas tendencias largo tiempo en desarrollo. ¿Cómo se llegó a esto?
Y no es para menos, porque en esta saga los guionistas han tenido el coraje de dar un salto cualitativo en la evolución del personaje para llevarlo a un terreno de polémica y debate, que compromete al lector (como ya pasó con Iron Man en Civil War). En este caso, es evidente que, aún siendo hasta el final el más cabal de los Cinco Fénix de lejos (como muy bien nos muestra Kieron Gillen), el gran líder mutante del siglo XXI acabó totalmente sobrepasado por la omnipotencia en sus manos y la intolerable presión a la que se vio sometido; primero por los Vengadores y luego por la propia Patrulla-X, encabezada por su mentor, el profesor Charles Xavier, que horrorizado por aquello en lo que su famoso sueño había mutado mientras él no estaba al cargo se enfrentó a su más aventajado discípulo mostrando (una vez más) su cara más paternalista y menos escrupulosa. La muerte de Xavier a manos de Cíclope es sin duda un acontecimiento terrible, pero cuanto de Scott y cuanto del Fénix hubo en aquel acto será, ya para siempre, objeto de debate. La cuestión de fondo es que el Fénix fue claramente una macguffin para exacerbar unas tendencias largo tiempo en desarrollo. ¿Cómo se llegó a esto?
(Antes de empezar, quiero aclarar que pretendo centrarme en los
hechos desde un punto de vista ideológico/político, no
tanto psicológico, por lo que acontecimientos clave de esta
etapa, como la muerte de Rondador Nocturno, no serán
analizados. En ello hay mucha tela que cortar, y sería objeto
de otro artículo)
Tras
el Día-M, habiendo pasado de millones (en torno a 15, si
recordamos E
de Extinción)
a menos de doscientos, el sueño de Xavier quedó
cancelado (y por relación dialéctica, también el
de Magneto, salvo para el medieval Éxodo, que tan bien
funciona como versión casposa y obsoleta de Magnus). ¿Qué
sentido tenía luchar por el sueño de la coexistencia e integración en la sociedad humana de menos de doscientos individuos, como cuerpo social significativo?
La prioridad pasó a ser la lucha por la supervivencia de la
especie mutante, y más a raíz de la revelación
de que el nacimiento de nuevos mutantes había quedado
imposibilitado. Un auténtico holocausto. Desde aquel día
hasta el día en que Hope dispersó al Fénix
reactivando el gen mutante pasaron unos muy duros años
(con el acoso de los Merodeadores, Bastión o Norman Osborn)
que por fin han quedado atrás, abriendo el camino a que la
Patrulla-X retome su lucha inicial por la integración. Pero
por el camino algo ha cambiado, para no volver a poderse ignorar
jamás: los mutantes se han constituido como un poder soberano.
Y ha sido enteramente gracias a Cíclope.
Con la Mansión destruida en Complejo de Mesías, Cíclope, ya líder mutante indiscutible tras su gestión de la crisis, pero aún en proceso de asimilar hasta sus últimas consecuencias la condición política de su liderazgo, guió a su raza a la tierra prometida que ofrecía la abierta y progresista ciudad de San Francisco, donde el sueño de Xavier tenía la oportunidad de hacerse realidad. Y cuando este intento de integración falló en última instancia, los trasladó, nuevamente, a esa fortificada localización concreta llamada (de forma un tanto irónica) Utopía. Visto desde fuera, y con cierta sorna housiana, el reformado Asteroide M podría recordar a aquel campamento de refugiados custodiado por los centinelas del gobierno en el que se convirtió el Instituto Xavier en los primeros meses de la diezma, sobre todo en lo tocante a la reclusión forzosa de los mutantes. Pero una vez allí, inadvertidamente o no, lo cierto es que se dieron los tres principios del Derecho Internacional Público para el reconocimiento de un Estado: el tener una población y territorio concretos, pero también un gobierno propio con capacidad para decidir sobre sí mismo sin injerencias externas.
Con la Mansión destruida en Complejo de Mesías, Cíclope, ya líder mutante indiscutible tras su gestión de la crisis, pero aún en proceso de asimilar hasta sus últimas consecuencias la condición política de su liderazgo, guió a su raza a la tierra prometida que ofrecía la abierta y progresista ciudad de San Francisco, donde el sueño de Xavier tenía la oportunidad de hacerse realidad. Y cuando este intento de integración falló en última instancia, los trasladó, nuevamente, a esa fortificada localización concreta llamada (de forma un tanto irónica) Utopía. Visto desde fuera, y con cierta sorna housiana, el reformado Asteroide M podría recordar a aquel campamento de refugiados custodiado por los centinelas del gobierno en el que se convirtió el Instituto Xavier en los primeros meses de la diezma, sobre todo en lo tocante a la reclusión forzosa de los mutantes. Pero una vez allí, inadvertidamente o no, lo cierto es que se dieron los tres principios del Derecho Internacional Público para el reconocimiento de un Estado: el tener una población y territorio concretos, pero también un gobierno propio con capacidad para decidir sobre sí mismo sin injerencias externas.
Y
ningún Estado, con ese principio de soberanía, es
realmente tal sin un ejército; papel que los rebeldes mutantes
restantes, entre los que se cuentan Sapo, varios antiguos Morlocks o
casi toda la quinta de estudiantes de Tensión e Infernal,
pudieron jugar a la perfección. En un momento clave del ataque
de los Nimrod en Advenimiento,
Cíclope proclama lo que devenir de los hechos había
hecho evidente: que todos los mutantes de Utopía (y por tanto,
casi todos los del mundo) habían pasado a ser Hombres-X. La
Patrulla-X y los mutantes, no como una categoría de vanguardia
dentro de la otra, como había sido durante todas las décadas
anteriores, sino como algo indivisible e indiferenciable. La
diferencia con respecto al precedente de la Genosha de Magneto reside
en que, en aquel caso, no era la total completitud de la raza mutante
la que tuvo que armarse y plantar cara (esto es, constituirse como
sujeto político colectivo activo), ni siquiera la gran mayoría
de los ciudadanos mutantes de aquel estado. La movilización de
toda la especie a las órdenes de Cíclope (y no la
esperada llegada de Hope o el comienzo de la Edad
Heroica)
es lo único que explica su orden de disolución del
escuadrón secreto X-Force (uno de los elementos más
característicos de esta etapa): ya no le hace falta esta
estrategia oculta y sibilina, porque él va de frente,
movilizando todos los recursos que hagan falta de cara a la
supervivencia de la especie. Por desgracia, eso incluye a los más jóvenes, lo que termina desencadenando el cisma en el seno de la Patrulla-X.
Sobre
esta base, una vez ocurrido este, Scott establece Utopía
en una situación de tensión defensiva, de casi Guerra
Fría, frente a la humanidad (no hay más que leer sus
manifiestos). Es plenamente consciente de tener a su disposición
toda una serie de (cito a Millar) “personas de destrucción
masiva” y con la intención de usarlas en caso de necesidad.
A estas alturas, el ideal de integración ya había sido
casi totalmente obviado y apropiado por el otro bando; y es muy
probable que el modelo de Namor como gobernante fuerte haya tenido
algo que ver con ello.
Una vez con el poder del Fénix, Scott y su equipo pasan a la acción y extienden este poder político mutante sobre todo el mundo (Pax Utopia). Esto no significa, en absoluto, abrazar la idea de dominación del Magneto tradicional, sino simplemente hacer del mundo una verdadera utopía, que puede serlo para los humanos únicamente en la medida en que la sea para los mutantes (proporcionando agua, comida y energía gratis en abundancia, así como decretando el fin de las guerras, lo que altera sobremanera a los gobiernos humanos, carentes ya de su soberanía de facto). Finalmente, por lo que se anuncia para la etapa de Bendis, esta dinámica se mantendrá, aunque desde un rol revolucionario y underground. Y lo más importante, sin la razón de fondo de proteger a la raza mutante a toda costa, sino simplemente en nombre de la conseguida soberanía mutante.
Y durante todo esto ¿qué hay de Lobezno, la otra cara de la moneda de Cíclope desde Cisma? Su motivación (que tiene un precedente en la Pícara de Carey) es la de recuperar la autenticidad del sueño de Xavier, reinaugurando el Instituto con el ideal de educar a la generación más joven de mutantes, haciendo de la integración de nuevo bandera (incluyendo a alienígenas como Nydo y Kid Gladiador en el alumnado). La clave para entender a Logan la tenemos, cómo no, de la mano de Jason Aaron, quien, durante una conversación con Cíclope en el parte de Lobezno y la Patrulla-X sobre VvX saca a relucir la mentalidad del canadiense: con tal de posibilitar la existencia de un espacio de estabilidad donde las nuevas generaciones de mutantes puedan desarrollarse personalmente en plenitud, como algo más que soldados en la batalla por la supervivencia, es capaz de cargar enteramente sobre sus hombros (y los de su equipo) con el peso de esa lucha, manteniendo ambos ámbitos tajantemente separados (frente al Estado de Excepción permanente de Utopía, que los funde). Sólo así puede comprenderse su rol dual de director de instituto y líder del equipo asesino de operaciones secretas X-Force.
Pero
de lo que quizá Logan no sea plenamente consciente es de que
esta reformulación del sueño de Xavier (que incluye la
colaboración activa con los héroes humanos) es solamente
posible bajo la distante protección de Cíclope (como
este mismo dice al final de Cisma),
y con la experiencia acumulada de soberanía bajo el mando de
este. Así, la propia existencia continuada (con sus etapas)
del equipo/concepto X-Force evidencia la diferencia, pequeña
pero significativa, entre el ideal de Lobezno y el de Xavier, que
carecía de una vertiente proactiva. Haciendo memoria, esta
disyuntiva ya la planteó Cable allá por 1990 tras
Proyecto
Exterminio (y
como ahora, fue Tormenta su más firme opositora),
pero
las circunstancias extremas tras el Día-M obligaron a que se
realizara.
Se puede considerar, de todas formas, que este es el bando ganador en
VvX, lo que nos lleva al quid
de la cuestión: tras darse las circunstancias para que
el sueño de Xavier se pueda llevar a la práctica a gran
escala como en los viejos tiempos (y adquiriendo un especial
significado tras la muerte de este), son los Vengadores, es decir,
los héroes de la raza humana, los que se adueñan de él.
Lobezno, el mutante que posiblemente menos en serio se tome esta
condición y la soberanía que ahora implica (el caso de
qué hacer con Quentin Quire en mitad de Cisma lo
demuestra), sirve de puente fundamental entre humanos y mutantes tras
casi una década de pertenencia a los Vengadores. Pero por lo
visto hasta ahora, es el Capitán América el que lleva
la iniciativa del sueño de Xavier con la bendición del
Instituto Jean Grey (por no mencionar la poderosa imagen que le
facilita Kaos).
Esto no es incoherente con el ideal de Xavier, todo lo contrario, pero ignora con demasiada ligereza la hazaña política de la soberanía mutante, sin la cual esta raza quizá se hubiese extinguido a estas alturas (por mucho que el Fénix terminara por sembrar la destrucción). Resulta irónico que el papel de encabezar una nueva era de esperanza que legítimamente hubiera tenido que ocupar Cíclope, que cargó durante tanto tiempo con la responsabilidad de mantener viva la raza mutante, se le escape en manos de los que lo encarcelaron.
Esto no es incoherente con el ideal de Xavier, todo lo contrario, pero ignora con demasiada ligereza la hazaña política de la soberanía mutante, sin la cual esta raza quizá se hubiese extinguido a estas alturas (por mucho que el Fénix terminara por sembrar la destrucción). Resulta irónico que el papel de encabezar una nueva era de esperanza que legítimamente hubiera tenido que ocupar Cíclope, que cargó durante tanto tiempo con la responsabilidad de mantener viva la raza mutante, se le escape en manos de los que lo encarcelaron.
Para terminar, decir que queda claro que la cuestión parece
mucho más compleja que una simple reactivación del
debate Xavier-Magneto, aunque con actores diferentes. Si bien se
repite el esquema de que uno piensa en términos sociales (de humanidad y su desenvolvimiento) y otro en términos biológicos (de
especie y su supervivencia), lo cierto es que Logan recoge el testigo
de Xavier de un modo más desenfadado a la par que realista,
mucho más acorde con una personalidad adecuada para tiempos
difíciles, aunque ello haya significado dejar una buena parte
del legado mutante bajo la "marca" de los Vengadores. Y por supuesto, Scott
no pretende defender y empoderar a la raza mutante desde la
perspectiva de un terrorista supremacista y homicida, sino desde la
de un gobernante que, con mucho esfuerzo, construyó algo revolucionario y muy importante
que le otorga una legitimidad imposible de ignorar.
De lo que no hay duda es de que se ha abierto un periodo radicalmente nuevo en la historia de los mutantes de Marvel en la mejor tradición de la casa, y que dará mucho de que hablar. Como siempre, por otra parte.
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