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lunes, diciembre 09, 2013

Bryan Singer anuncia el apocalipsis

Y con dos palabras y un número, mudos pero atronadores, la locura constante de Internet subió tres grados.

Cuando el entusiasmo sin precedentes que acompañaba a la producción de X-men: Días del Futuro Pasado se estaba estabilizando por la cada vez mayor cercanía de su estreno y el hecho de que ya haya un tráiler que ancle el hype (y que, no nos engañemos, todos hemos visto en torno a doscientas veces), la 20th Century Fox decide, a través de la reverenciada cuenta de Bryan Singer, soltar esta bomba informativa para volver a elevar hasta la estratosfera la imaginación y las expectativas de los fans.

Pero antes de empezar a chillar como quinceañeras en un concierto de quienquiera que esté ahora de moda ante la promesa de ver cumplido el clamor popular por ver en el cine al viejo labios azules conviene que demos un paso atrás y pensar en lo que esto significa.

En primer lugar, queda una vez más en evidencia la feroz competencia que existe entre las productoras de las grandes franquicias superheroicas en el cine por acaparar la atención de los fans, porque este anuncio llega el mismo día que el tráiler de The Amazing Spider-Man 2: Rise of Electro; así como 24 horas escasas después del anuncio del fichaje de Gal Gadot como Wonder Woman en Batman Vs Superman. Lo mismo pasó el pasado Octubre cuando Bryan Singer colgó en Twitter un teaser tráiler de su película (tráiler de un tráiler) menos de una hora después que el de Capitán América: El Soldado de Invierno viera la luz. La controversia en torno a Mercurio entre Marvel Studios y la Fox también responde a esta lógica.

En segundo, cabe suponer que la productora ha visto el montaje en un estado muy avanzado y ha quedado muy satisfecha con el resultado, por lo que ven en la película una apuesta segura que justifica un desembolso estimado de nada menos que 250.000.000 dólares. Estarían por tanto dispuestos a poner toda la carne en el asador para, y esto nos lleva al tercer punto, llevar a cabo un plan que probablemente Singer tenía en mente desde hacía un buen tiempo.

La sombra que proyecta Marvel Studios es alargada, y habiendo creado un nuevo y muy eficaz formato de cine de consumo con un universo interconectado y un argumento de continuación directa, la Fox no podía quedarse atrás. X-men: Apocalypse, se ha dicho, continuará la historia en el punto en que Días del Futuro Pasado la deja ¿Qué puede significar esto? El lector habitual de los mutantes puede intuirlo con facilidad: una historia sobre Apocalipsis que tenga relación con los viajes en el tiempo muy probablemente estará basada en el macro-crossover de 1996: La Era de Apocalipsis. Resumiendo, en aquella memorable y ambiciosa historia presenciábamos una realidad alternativa literalmente apocalíptica en la que el susodicho reinaba supremo, y que se había originado como consecuencia de la muerte de Charles Xavier a manos de Legión, su propio hijo desplazado en el tiempo, años antes de que formara la Patrulla-X, en la época en la que Erik Lehnsherr era su mejor amigo. Fascinante y fatal, La Era de Apocalipsis reimaginaba radicalmente todo el universo mutante, incluyendo los personajes y las relaciones entre ellos, con una Patrulla-X encabezada por Magneto en el ojo del huracán.

De modo que, partiendo de esa base, no resulta difícil predecir lo que sucederá con el personaje interpretado por James McAvoy en X-men: Días del Futuro Pasado: su muerte en los años 70, de la forma que fuere, daría lugar a la Era de Apocalipsis en el presente, sacrificando así la autonomía del filme en lo que suele venir a llamarse una película sin final. Aunque también es cierto que podría resultar en un díptico bastante chulo, a imagen de lo que prometía el aclamado final de la serie de animación Lobezno y los X-men. Según esta teoría, la introducción en la película de 2014 de personajes como Bishop y Destello (o incluso Mercurio, líder de la Patrulla-X en la mencionada saga) tendría más fundamento del que parece a primera vista. Ni qué decir tiene que se presentarían versiones alternativas de los personajes, con la posibilidad de recuperar a algunos fallecidos (sí, todos estamos pensando en el mismo).


Y lo que es más, ello respondería a una pregunta que seguramente ronde la cabeza de más de un lector: ¿cómo puede acabar una película basada en Días del Futuro Pasado? Porque el final de aquella saga, en el que el futuro apocalíptico continuaba igual a pesar de la acción de los héroes, es el máximo exponente de la técnica claremontiana de narración a largo plazo, introduciendo numerosas tramas sobre la marcha de forma puntual para desarrollarlas en profundidad más adelante. En este caso, la Ley de Registro de Mutantes pasaba a ser la responsable de la distopía tras evitar el asesinato del senador Kelly, de tal modo que esta se revelaba como un futuro estable en constante riesgo de suceder. El paso a la Era de Apocalipsis retrasaría la solución de la trama seguramente para plantearla en otros términos, más sencillos, aprovechando a la vez el escenario dejado por X-men: Días del Futuro Pasado para subir la apuesta un poco más, toda vez que la franquicia cinematográfica parece estar por fin bien encarrilada.

Ante esta perspectiva, y sobre todo teniendo en cuenta que se hace medio año antes del estreno de X-men: Días del Futuro Pasado, el anuncio del pasado jueves es, probablemente, un movimiento poco elegante, mucho más basado en el interés por mantener el pingüe negocio del deseo constante que en una verdadera consideración hacia el lector/espectador ¿O quizá sea algo similar a lo que pudieron experimentar los lectores de El Señor de los Anillos, Harry Potter o Canción de Hielo y Fuego al ver trasladada una historia que ya conocían al formato audiovisual, en el que llevan amplia ventaja sobre el resto de espectadores? Las circunstancias son diferentes, de modo que es el propio lector quien debe responder a esto.

¿Pero y si los tiros simplemente no fueran por ahí? Solo el tiempo lo dirá. Mientras tanto, dejemos que sea la imaginación de cada cual la que escriba la historia.

domingo, noviembre 03, 2013

Tráiler de Días del Futuro Pasado

Por fin podemos disfrutar del tráiler de Días del Futuro Pasado, la próxima película mutante dirigida por Brian Singer. El trailer deja claro que la película seguirá las líneas marcadas por Claremont y Byrne,pero esta vez usando la opción lógica de Lobezno en lugar de Kitty Pryde para servir de nexo entre la trilogía original y las películas de Lobezno y First Class. Personalmente, me pone los pelos de punta cada vez que lo veo y, lo mejor de todo, ya queda solamente poco más de medio año para su estreno.


lunes, junio 10, 2013

Días del futuro presente y del pretérito perfecto


Bien es sabido por los lectores de Marvel que, lejos de ser al revés, son los comics los que suelen amoldarse a los estrenos cinematográficos por cuestiones de mercado.

La próxima película de los mutantes es X-Men: Days of Future Past, basada en la clásica saga de Chris Claremont y John Byrne del mismo título (que presenta un futuro en el que los mutantes han sido internados en campos de concentración en unos Estados Unidos totalitarios tomados por los centinelas); y está levantando una enorme expectación en la que quizás sea la campaña publicitaria más extensa y astuta (porque realmente sabemos mucho menos de lo que creemos sobre la película), a la vez que sencilla de la historia, que se basa en la filtración voluntaria del fichaje o la imagen de rodaje casi diaria vía Twitter de Bryan Singer, lo cual incluye casos puntuales y bien calculados como la controversia sobre Mercurio, que no hacen más que aumentar el sonido del proverbial río y el agua que lleva. El caso es que, no por casualidad, últimamente se ha visto en las series de la franquicia mutante un interés intensamente reavivado por la temática de los futuros apocalípticos.

En primer lugar, hay que decir que esta es una temática absolutamente natural de las series mutantes a lo largo de su historia (y, en general, propia de los cómics de superhéroes, por sus evidentes connotaciones bíblicas). La idea de seres superpoderosos que irrumpen en nuestra sociedad buscando su espacio y su voz propia conlleva, por fuerza, una proyección del peor escenario posible. Sobre ello, cada uno de estos futuros o realidades alternativas ofrece la virtud de poder plasmar de forma libre y radical, relativamente libre del peso de la continuidad, las ideas del autor concreto del momento dentro de una franquicia en constante movimiento. Por ello se convierte en un recurso que ofrece innumerables posibilidades creativas sirviendo a cualquier propósito narrativo, que va desde convertirse en una historia autónoma a introducir o cerrar tramas de una historia principal, o incluso realizar un comentario crítico sobre la etapa del momento (en la línea marcada por clásicos de la literatura como 1984 o Un mundo feliz).

No reparamos en ejemplos: el mes pasado, Rick Remender utilizó inteligentemente un futuro distópico como recurso narrativo en la gran saga final que dio carpetazo a sus Imposibles X-Force. Si bien su introducción fue algo facilona, el futuro que presentó cumplió perfectamente su función de denunciar la naturaleza netamente fascista subyacente en el equipo, convirtiéndose en uno de los motivos principales para la disolución de este al final de la historia. Aunque no se ajuste técnicamente a este perfil, otro reciente es La Era de X de Mike Carey, que funcionó bien como parodia de la situación del momento en la isla-Estado de Utopia y la mentalidad de trinchera que allí se estaba formando poco a poco. Y la gran debilidad personal de quien esto escribe, Bienvenidos al mañana, sirvió para que Grant Morrison encajara todas las piezas del puzzle y diera un sentido global a su etapa.
No obstante, más allá de la historia específica de cada etapa, existe una serie de ideas de base que permanecen y que otorgan a la franquicia una identidad muy propia. Temas como la marginación, la evolución, la supervivencia o la educación pueden reconocerse con facilidad a lo largo de cinco décadas de historias de mutantes, pero lo cierto es que a todas ellas da cohesión una argamasa de sencillez aplastante: la esperanza. El mirar al horizonte al final del día, de la batalla contra el enemigo de turno, y pensar que, algún día, todo el esfuerzo, todos los amigos que se han quedado en el camino y todas las decisiones difíciles habrán merecido la pena porque finalmente se habrá conseguido un mundo mejor. Y el futuro apocalíptico es un tema arquetípicamente tan insidioso precisamente porque ataca directamente a esa esperanza que siempre pervive (incluso hay un personaje que se llama así, y que fue creado para encarnarla).

Lo que hemos visto este mes nos abre la puerta a varias macrohistorias que giran en torno al futuro concreto de la clásica saga de Claremont (no casualmente ambientada en el año 2013), que dado el impacto que tuvo la misma, ha sido revisitado en varias ocasiones desde 1981, aún rodeada de ese halo mítico y fantasmal (fue la primera vez que se mostró que la Patrulla-X fracasaría estrepitosamente). Al final del cuarto número de Imposibles Vengadores hemos tenido un inesperado vistazo a un futuro apocalíptico que no se dará en el plazo de los habituales 15, 20 o 150 años, sino en ¡sólo tres meses! En él se presenta un panorama muy similar a Días del Futuro Pasado (con referencias directas muy evidentes), pero con una intervención mayor de personajes no mutantes (se sabe del importante papel que jugará Kang en sus diversas encarnaciones), y que ha sido provocado por Cráneo Rojo, que con los poderes telepáticos del cerebro de Xavier se ha convertido en nada menos que el nuevo Onslaught. A falta de ver más, cabría plantearse por qué una historia de tal calibre no implica una mayor participación de las colecciones mutantes…

… si no fuera porque ello coincide con el próximo gran crossover de la línea mutante, Battle of the atom, que conmemora el 50 aniversario de la misma (cabría pensar que el Patriarca Mutante tenía en mente tal circunstancia a la hora de plantear Días del Futuro Pasado). En esta historia, las dos Patrullas-X del presente (recordemos, el personal del Instituto Jean Grey, con Lobezno en cabeza, y equipo revolucionario de Cíclope), así como la adolescente Patrulla-X original traída de su época, serán visitadas por un equipo proveniente de ese futuro alternativo, liderado precisamente por la Kate Pryde de Claremont y Byrne. Aunque los detalles concretos aún no se conocen, todo apunta a que se aprovechará la inmejorable oportunidad de hacer recapitulación de la muy densa continuidad acumulada en estas cinco décadas, sintetizar, reinterpretar y plantear nuevas cuestiones. Y cabe pensar que precisamente la chispa de luz prendida por Brian Michael Bendis en La Nueva Patrulla-X con la promesa de la joven Patrulla-X original de luchar por corregir la situación presente hasta hacerla lo más parecida posible al ideal sobre el que se fundó el Instituto será la clave que de fundamento a todo ello. Más que nunca, esperanza.

Porque la genial iniciativa de Bendis implica que nuestro presente, con el panorama dejado por Vengadores vs. Patrulla-X es, de hecho, un verdadero futuro apocalíptico para esos chicos arrancados de las cálidas manos de Stan Lee (y ni siquiera es el peor: peor hubiera sido que hubieran aterrizado durante Especie en peligro). Esta acertada contraposición entre un pasado cándido y un presente descarnado tiene el curioso efecto de romper barreras y crear una visión mucho más orgánica de la línea temporal, en tanto que la distopía deja de ser un futuro  lejano e improbable que siempre se acaba evitando y pasa a ser el mismo presente, tras décadas de historias (agradecidamente) truculentas, y que termina teniendo que ser repensado. En medio de la pasión por el futuro apocalíptico, Bendis aporta algo diferente a este tipo de historias, novedoso en su madurez: esta no es la muy manida historia de evitar un acontecimiento concreto para que automáticamente la línea temporal se reescriba, sino que la cuestión pasa a ser hallar en el pasado la fuerza necesaria para, con esfuerzo, cambiar el presente, el único que cuenta. Hace lo opuesto a la retrocontinuidad: alterar el presente desde el pasado (lo cual resulta muy irónico para este guionista).

Dentro de este gran arco argumental, puestos a imaginar, lo que a un servidor le interesaría sobremanera es echar un vistazo a una situación del futuro inmediato que está bien palpable en el aire, pero que de momento es pronto para plantear abiertamente: la realización de la ya famosa revolución mutante de Cíclope y el escenario que esta dejaría ¿Podría ser el tema del crossover de la línea de dentro de uno o dos años? ¿Y qué hay de la vuelta de los jóvenes mutantes a su época? ¿Cumplirán con su destino de volver al momento temporal que les corresponde con la memoria borrada para mantener la estabilidad temporal, o retendrán los recuerdos de lo vivido para, para variar, crear una línea temporal utópica, en la que todo fue sobre ruedas (sin las muertes de Jean ni Xavier, ni las transformaciones de Bestia, etc.)? ¿Y lo de Imposibles Vengadores? ¿Qué impacto general tendrá? Desde luego las posibilidades son infinitas, y más tal y como está planteado el statu quo del universo mutante ahora mismo (porque, como bien sabemos los amantes de la ciencia-ficción, no hay reglas universales e inamovibles sobre los viajes en el tiempo, sino que cada obra funciona según la lógica particular de cada autor).

Y si a todo lo mencionado sumamos el vistazo al futuro que realizará Jason Aaron durante su Saga del Fuego Infernal de Lobezno y la Patrulla-X, e incluso el capital papel del canadiense en La Era de Ultrón, con sus tan cacareadas consecuencias (¿no es sintomático que el último macroevento central de Marvel se suba también a este carro?), ya tenemos un cóctel completo y rebosante.

Para concluir, es cierto que la "exigencia" de mercado por la próxima película de la saga pueden tener una buena influencia sobre el curso de las series, pero no es menos cierto que ello coincide de forma natural con el escenario post-VvX. Casi parece que aquel evento fue tan destructivo que dejó una enorme inquietud sobre el futuro que nos aguarda; y después de todo, la tradición marcada por Claremont y Morrison es tener un futuro apocalíptico tras una gran saga de Fénix. Pero sobre todo, este impulso incide sobre temáticas  muy primarias de la línea, en las que autores de gran talento han abierto la posibilidad de explorar vías inéditas aunque familiares que los mutantes, como siempre, recorrerán como la cuerda de un funambulista, entre el apocalipsis y la esperanza.